El arte de salir de tu zona de confort y los viajes como herramienta de crecimiento

Foto de College Humor

Si sales de tu rutina estás fuera de tu zona de confort. Y fuera de ella se dan los cambios. Generalmente para bien y sobre todo para tu propio crecimiento personal. Viajar es una de las mejores formas de salir de esta zona de comodidad.

El gran problema es que muy pocos de nosotros nos atrevemos a salir de nuestra propia comodidad, al menos por voluntad propia.

Yo he encontrado en los viajes un gran aliado para forzarme a salir de mi zona de confort y generar cambios. De hecho, también me he mudado de países varias veces a lo largo de mi vida. Se dice que las personas que viajan mucho tienden a ser un poco más “alocadas”, más “arriesgadas”, y definitivamente, mucho más felices, pues son más conscientes del aquí y ahora.

¿Pero cómo puede obligarte un viaje a crecer? Básicamente hace enfrentarnos a situaciones con las que no tenemos que lidiar diariamente, con las cuales podemos impulsar el crecimiento de algún área de nuestras vidas. Pondré un par de ejemplos: quizás tienes meses aprendiendo otra lengua, pero no te atreves a usarla…hasta que viajas; o si eres tímido/a, generalmente un viaje podrá enfrentarte a nuevas situaciones que, desprovisto de conocidos te puede permitir salir de la “cáscara”.  De hecho, mi recomendación para alguien que se inicia en estas lides es viajar cuando sea posible en solitario. De esta manera el crecimiento es mucho más rico, hay menos ostracismo en un grupo y se usa menos de “muletas” a las personas con las que viajamos.

Cuando viajamos hacia afuera, también viajamos hacia adentro. Comparamos el lugar donde estamos, contrastamos nuestro propio sistema de valores con el del lugar que visitamos, nos hacemos una mejor idea del mundo y conocemos nuevas ideas. Esto potencia nuestras capas de crecimiento personal: de lo espiritual, a lo creativo a nuestra propia capacidad de conocer gente y hasta en lo físico.

No esperes más

Viajar es una experiencia que la mayoría de la gente espera que ocurra en algún momento de sus vidas. Muchas personas lo dejan para la jubilación, cuando les queda menos energía. Lo que no tiene mucho sentido. Además, para entonces tenemos muchas ideas fijas y nuestra mente es mucho menos maleable.

Otras personas lo dejan para las vacaciones, una vez cada dos años o así.

Es tan fácil (y barato) reservar un pasaje en avión actualmente que no existen excusas. Y tampoco hay que exagerar, si no queremos ir demasiado lejos, ni gastar demasiado dinero, tampoco será difícil salir a explorar.

Muchas veces ni siquiera es necesario salir de nuestros países. Creo que viajando a una zona relativamente lejana de nuestras ciudades ya nos dan una buena idea de un momento/lugar diferente a dónde nos enfrentamos con nuevas situaciones que nos permiten crecer.

Otro tipo de viajes como ir en bicicleta o un fin de semana de trekking presenta una serie de problemas que ponen a prueba nuestras capacidades para resolver problemas,  y nos pone a trabajar el músculo de la supervivencia, además de conectarnos con lo más íntimo de nuestro interior.

Como viajar suele ser una experiencia tan rica, fuera de lo común y sobre todo libre de rutinas tendremos a tener un recuerdo bastante más marcado sobre estos momentos que otros. Y generalmente, se tratará de recuerdos muy agradables.

Trata de viajar, y sobre todo de hacerlo bastante seguido. Mientras más tiempo pases en tu zona de confort, frente al televisor, frente al volante de tu coche, mucho más difícil se te hará salir de la rutina.

Empieza lo antes posible, ¡y vive!

Si aún no lo tienes muy claro te dejo algunas ideas de cosas que puedes hacer y que no requieren esfuerzos sobrehumanos:

  • Caminar o ir en servicio público hasta Ir a un parque local y hacer un picnic

  • Ir a algún pueblo cercano, idealmente donde el cambio de clima sea grande, así podrás notar  una cultura totalmente diferente muy cerca de casa

  • Viajar en bicicleta a algún lugar cercano y llevar comida para todo el día. ¡Ve preparado para la aventura!

  • Comprar un billete de avión, autocar o tren a cualquier país con al menos 3 meses de anticipación lo hace todo mucho más fácil y barato

  • Buscar algún alimento a algún bosque cercano/salvaje: moras, hongos o cualquier otra especie con la que te sientas cómodo

  • Ir a zonas de tu ciudad o a eventos  o fiestas patronales a las que nunca has ido

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