Cómo romper algo te ayudará a crecer rápidamente (personal / negocios)

Hoy es el día de romper algo. De equivocarte. De reirte o llorar sin parar. De poner a prueba tus límites. De postear esa foto antipática. El día de decirle a todos lo que piensas en un post. El día de romper todo.

Somos precavidos la mayor parte del tiempo: medimos nuestras palabras, dejamos de decir lo que pensamos, no hacemos ese pivot en nuestro negocio. Estamos todo el tiempo calculando los resultados de nuestras acciones. ¿Qué tal actuar por un día sin intentar un resultado específico o sin temor a lo que dirán los demás?

Todos los gurúes de negocios lo dicen: “Fail early, fail often (falla pronto, y falla seguido)”. ¿Pero cuál puede ser el gran secreto de equivocarnos? Y sobre todo: ¿cómo nos equivocamos más rápidamente?

El gran secreto de nuestras equivocaciones es que podemos descubrir rápidamente qué funciona y qué no. Y si estamos en una startup, esto es mucho más importante. La mejor forma de equivocarnos es dejar de medir cada movimiento y su posible outcome.

En muchos casos, el resultado será mejor de lo que esperabas. En muchos otros, será una equivocación espantosa. Pero en ambos casos descubrirás herramientas que te ayudarán en el próximo intento.

Una de las cosas que aprendí de mi mentora en marketing cuando recién me iniciaba en las lides de los productos de consumo masivo era: “No complazcas a los clientes. Díles lo que piensas, para eso estamos aquí”. Por otro lado también me enseñó a reconocer cada vez que me equivocaba. Y así aprendí a actuar: a cagarme en lo que pensaban los demás, a decir lo que pensaba y sobre todo, a sacar provecho de mis propias equivocaciones. Pero especialmente, a no preocuparme demasiado por equivocarme.

Cuando nos equivocamos aprendemos rápidamente qué hacer y qué no hacer en futuras ocasiones. Sabemos qué palabras usar para que las personas hagan click en nuestros enlaces. Sabemos cómo actuar para llegar a donde queremos. Sabemos en qué gastar ese dinero extra.

Más adelante, evitar todas las experiencias fallidas, nos ayuda también a construir un sistema sin errores.

Así que esta vez háganlo algo personal. Como ya dijo una vez mi amigo Charly: “Rompan Todo“.

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