10 Ideas para Sobrevivir a la Saturación Digital

A mis 15 años, todas las personas que yo conocía cabían en un papelito que, aunque arrugadito y doblado en 4, cabía sin problemas en mi  billetera. En ese papelito yo almacenaba sus nombres y teléfonos locales; eran si acaso 40 personas, con un dato cada una: su  teléfono, el teléfono de su casa. Yo les conocia a todos, ¡por eso tenía su teléfono! Eventualmente ¡hablaba con todas esas personas! y a más de la mitad, los veía regularmente, en persona.

Actualmente mi libreta de direcciones de Gmail contiene 11.000 contactos. Muchos ya ni sé quiénes son. No sé cómo llegaron ahí pero sé que YO los agregué y que algún día supe quiénes eran. Cada contacto tiene datos como: teléfono de casa, móvil(es),  e-mail, e-mails secundarios, messenger, facebook, twitter, etc.

A mis 21 años, recuerdo que todos los programas que  yo usaba, toda la información que yo produje hasta ese entonces cabían en una caja de 20 diskettes de 3 ½ que almacenaban 1.4 MB cada uno.

Hoy tengo dos discos duros de 500 GB con  alrededor de 250 videos (cortos, documentales, películas y series de tv), mas de 150.000 fotos, unos 5600 historiales de chat, más de 100 GB de mi autoría, 80 GB de páginas web, más de 150 programas, plugins y tweaks instalados, alrededor de unas 2300 urls almacenadas en  mis marcadores favoritos y alrededor de 150.000 mensajes en mi Gmail (todos leídos). Tengo 1500 “amigos” en Facebook y alrededor de 800 “seguidores” entre mis dos cuentas de twitter; además tengo cuentas en twitlonger, twitpic, hootsuite, un blog de tumblr, dos blogs en posterous, cuenta en foursquare, evernote, msn, google + , linkedin, ifttt.com, un antiguo perfil en en hi5.com, netlog, badoo, amigos.com, quepasa.com, quenopasa.com y quetepasa.com entre otras mil que ahora no quiero recordar.

Uno se pregunta:

¿y cómo hace uno para manejar 11.000 contactos ?

¿Cómo se disfruta un TERABYTE de videos?

¿Como se habla con 1.500 amigos? ¿Cómo se complace a 800 personas?

La respuesta es: NO, no se puede.

 

Estamos “diseñados” para ignorar la mayor cantidad de datos que percibimos, todo en pro de lograr enfocarnos en los elementos que nos permiten la supervivencia. Nuestro cerebro dedica más actividad a las tareas de enfoque que  a las tareas de recopilación o  aprendizaje de cosas nuevas. Somos naturalmente especialistas en IGNORAR estímulos y enfocarnos en un pequeño porcentaje de ellos, estrechamente relacionados con nuestros intereses, primero los  básicos: supervivencia y apareamiento, y luego los más abstractos:  reconocimiento social, apegos, etc.

De entre muchísimas otras cosas, lo más significativo de “La Era Digital”  es la cantidad de información (programas de TV, páginas web, juegos, personas en nuestro círculo social, publicidad,  Internet, smartphones, gadgets, electrodomésticos,  tratamientos médicos, avances científicos y tecnológicos, etc.) a la  que nos vemos expuestos, la cual crece exponencialmente día día.

A mayor cantidad de información, más difícil discriminar, elegir, organizar, analizar y discriminar (para descartar) los diferentes estímulos informativos que constante y  abundantemente nos bombardean por mútiples medios.

El verdadero problema es que toda esa gigante, abrumadora, titánica cantidad de información que nos llega y que deberíamos “descartar”, es que en realidad no la descartamos  del todo, sino que parte de ella se cuela a nuestra mente en forma de una  telaraña abstracta, densa, desorganizada  de ideas y emociones sin sentido, sin utilidad, sin principio ni fin. Es como una especie de “sobrecarga del subconsciente” que en el mejor de los casos angustia, confunde, obnubila, desmotiva, desubica y sobre todo: paraliza.

No es una ilusión

Nos estamos confundiendo cada vez más; sumidos en una tormenta de datos, contactos, fotos, videos, páginas web, redes sociales, mensajes privados, cada vez más perdemos el control sobre qué cosas hacemos nuestras y qué cosas nos obnubilan. La  realidad se está transformando en una  experiencia irreal, onírica, adquiriendo un velo de fantasía inconsecuente, soledad y entumecimiento.

El creciente  flujo de información al que nos exponemos hace que cada vez sea más difícil convertirse en una persona “centrada”, sensata y coherente, socialmente cálida, consciente de su entorno y… feliz. Difícil para mi de 38 que viví en la era pre digital; casi imposible para alguien de 15.

Aún cuando sabemos que concientizamos el 10% de lo que leemos / vemos / escuchamos, que recordamos el 10% de lo que concientizamos… y que usamos el  10% de lo que recordamos…. no podemos dejar de someternos al río de información que representan las 5 redes sociales en las que estamos inscritos, las 10 páginas de noticias que visitamos, los 500 canales de cable que “zappeamos” los 1500 “amigos” virtuales, los 15 artículos que “tenemos pendiente por comprar” en alguna tienda on line del exterior, los 30 GB de música y videos ilegales que nos descargamos pero que no hemos visto… todo a través de los 3 aparatos electrónicos recién comprados que ni siquiera sabemos usar a fondo, comprados con una tarjeta de crédito en la que la paloma ya parece un zamuro (buitre suramericano venido a menos) de tanto ‘palo’ que ha llevado.

Compulsivamente nos embadurnamos día a día de toneladas virtuales de información la cual apreciamos MUY poco por su sifgnificado, utilidad, o validez… sinó por la abundancia de su  FLUJO. Necesitamos cada vez más: noticias, amigos, series de tv, redes sociales, inventos, dinero, pulgadas, gigas, megaHertz;  necesitamos ver esos timelines de twitter fluir como las letricas de Matrix, necesitamos descargar esos documentales y películas para ponerlos en el fondo mientras chateamos…

Al final no leemos, no aprendemos, no mejoramos… no somos más felices… sólo nos entretenemos… mientras trabajamos… para comprar las cosas con las que nos entretenemos… y además comida.

Consumimos información como adictos.

 

10 Ideas para Sobrevivir a la Saturación Digital

  1. Préstale atención a la cantidad de información que recibes, regúlala. Concientiza qué ignoras y a qué le prestas atención.
  2. Controla y reduce tu círculo social, fomenta relaciones de calidad, en vez de coleccionar avatares de amigos que no son ni siquiera conocidos.
  3. Aprende a desprenderte de todo por momentos. Controla cuándo te conectas y cuándo te desconectas al mundo de la información.
  4. Concientiza que  esa angustia que sientes por no tener el nuevo BlackBerry, La TV más grande,  el  carro de este año, etc. está basada en una MUY CRUEL REALIDAD: El placer por los objetos nuevos  es tan efímero como el plástico que los recubre; en MUY breve volverás a sentir esa angustia de nuevo. Es una ilusión, es tu angustia por OTROS temas más íntimos, reflejada en lo material (que es ligeramente más facil de manejar).
  5. Entiende que NO eres un perdedor por no estar enterado de lo último. A NADIE le importa si lo estás o no. No vas a ser peor persona ni profesional por no estar todos los días al día.
  6. Deshazte de toda información, película, libro, cosa, aparato, joya que no hayas usado en un año. Regálala, véndela o bótala. Si en un año no le diste uso, no mereces tenerlo y no te va a hacer daño el salir de eso.
  7. La acumulación compulsiva es una patología y merece ser tratada como tal, ya sea física o digital. No tengas pena en aceptar que eres un acumulador compulsivo (si fuere tu caso), ábrete a la posibilidad de que quizás necesites algo de ayuda. No es nada para morirse; recuerda que estamos hablando de mejorar nuestra calidad de vida, no de manicomios. En esta sociedad consumista, el ser un adquisidor compulsivo NO está visto como un problema, pero no te dejes engañar: Si lo Es.
  8. Aprende a renunciar de vez en cuando al placer que te  produce tus reputación cibernética. El placer de cuando retuitean algo que escribiste, o de tener nuevos followers, o de que tu post en Facebook tiene muchos comentarios, el placer de que te mencionen y tengas cierta influencia en el mundo digital.. esa fama online que te tiene cebadito en realidad no es tan vital para tu felicidad. Créeme, antes vivías sin eso, por centurias, la  gente ha podido ser feliz sin eso; por un día que compartas con tus seres queridos no se va a desarmar la internet ni tus followers te van a dejar de “querer”.
  9. De vez en cuando escribe algo con tu puño  y letra… en papel: un poema, un ensayo, una lista de deseos, etc. Volverás a entrar en contacto con lo que cuesta producir información y la importancia de cada palabra. Aprende a no tomar lo que lees tan a la ligera. Busca calidad y  desecha el resto.
  10. Apaga la computadora de vez en cuando.

 

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